Entusiasmados por los éxitos alcanzados por la aviación en la contienda bélica que terminaba en Europa (Primera Guerra Mundial 1914-1918), contagiados por el éxito logrado por el Aero Club Argentino, fundado en 1908 en la Ciudad de Buenos Aires, y fundamentalmente alentados por la Misión Francesa de Aviación que ya había comenzado a operar en Buenos Aires y que a su solicitud la Municipalidad de Rosario otorga la concesión temporaria de un terreno en dicha ciudad a los efectos de establecer una pequeña estación intermedia con hangares y demás instalaciones, un raro y pequeño grupo de vecinos rosarinos encbezados por el Sr. Alfredo J. Rouillón resuelven fundar en noviembre de 1919 una entidad aeronáutica bajo la denominación de Aero Club Rosario. Comienza así, el fomento de la aviación a través de su escuela de vuelo y de diversas actividades aeronáuticas desarrolladas primeramente en instalaciones situadas en el antiguo barrio El Saladillo (hoy conocido como barrio Roque Saenz Peña), en las inmediaciones de las actuales San Martín y Muñoz.

Tras arduas negociaciones ante el Ministerio del Interior, el club consigue la donación de las siguientes máquinas gracias a los fines perseguidos en pos del progreso de la Nación: dos Moraine Saulnier con motor rotativo de 80 HP, otra de la misma marca con motor de 110 HP y un biplano Curtís Meteor con motor de 90 HP.A las dos primera máquinas nombradas se las bautizaron como “Ciudad de Rosario” y “Alfredo J. Rouillón”.

Adquirido entonces el material de vuelo necesario, se abre la Escuela de Vuelo, cuyo primer instructor fue el piloto francés Adrián Bedrignans, con antecedentes que lo hacían merecedor del mejor de los reconocimientos por sus servicios prestados durante la Guerra Mundial.

Oficialmente, el Aero Club Rosario inaugura su aeródromo el día 17/04/1921 con una fiesta aeronáutica que concentró la atención de la ciudad y región. La afluencia de gente interesada colmó la Estación Rosario Central apiñándose en cuanto espacio había en el tren especial dispuesto por la Dirección de Ferrocarriles y obligando a que se colocaran refuerzos de dos formaciones más de 20 vagones cada una. Aún así, era imposible que toda la gente pudiera viajar, y la línea 8 de tranvía se vió colapsada de pasajeros. Con la presencia de las Bandas Musicales de la Policía y del Regimiento 11 de Infantería, se estimó que habían unas 20.000 personas en la inauguración.

En el acto inaugural, el presidente del Aero Club Sr. Alfredo J. Roullión manifestó: “He esperado con vivo interés este momento, y es que este momento para los que nos hemos consagrado con la mayor intensidad de nuestras ilusiones y esperanzas al fomento de la aviación, y al arraigo de esta Institución nuestra que aquí veis tan floreciente, representa la consagración definitiva de grandes esfuerzos, la brillante coronación de una obra que, debo decirlo en obsequio y justicia de quiénes me han acompañado a realizarla desde el seno de la comisión y de la asociación, con el mas desinteresado y perseverante entusiasmo, es obra de aliento para el porvenir, es obra de noble patriotismo, es obra de seguridad y grandeza para nuestra patria argentina que reclama el concurso constante de sus habitantes para seguir marchando a la cabeza de los pueblos latino-americanos donde se colocara al tomar la iniciativa libertaria en las grandes jornadas históricas de la Independencia Continental. Señores: Ante el digno testimonio de todos vosotros, declaro oficialmente inaugurado este aeródromo con sus correspondientes instalaciones, del cual diré, parafraseando uno de los más bellos conceptos de nuestra magna Constitución, que queda desde hoy abierto para todos los aviadores  del mundo que quieran utilizarlo. Así debe ser, y así es, en efecto, el espíritu de esta Institución; sin egoísmos, nacida en una tierra donde la libertad es la Ley, la democracia la norma, y la hospitalidad el atributo de todos los corazones”.

De muchas memorables jornadas de las que han quedado registro, se destaca las visitas de los primeros ases de la aviación, como lo fueran Santos Dumont, el Capitán Almonacíd, el Barón de Marchi, la exhibición de la primera aviadora argentina Amalia Figueredo, y otras muchas reconocidas personalidades que han visitado nuestra institución.

Para 1925, el Aero Club contaba ya con un moderno y espacioso hangar denominado “Santos Dumont”, precursor del vuelo a motor, y que podía albergar unas 20 aeronaves. Lamentablemente, el tornado que azotó el sur de la provincia el 26/09/1925 lo destruyó, junto a 10 de las 11 aeronaves que poseía el club. Solo se salvó, relativamente entero, el viejo Moranne Saulnier de 80 HP. Gracias a esta máquina, el Aero Club Rosario pudo mantener, en principio, su actividad.

La situación económica nacional que ya comenzaba a flaquear y la imposibilidad de ver una pronto recuperación al desastre acontecido hace que la extraordinaria personalidad del Presidente del Aero Club resurja e inyecte coraje y entusiasmo a todos los miembro del club. Así, aconsejados por expertos en lugares geográficos, se resuelve, en primer instancia, proceder al cambio de ubicación del aeródromo hacia el pueblo de Fisherton, arrendando una pequeña fracción de terreno y procediendo a su balización. Se construyen así dos hangares con el nombre de “Rouillón” y “Santos Dumont”, con el único avión que se salvo del tornado y la reconstrucción de otros con los repuestos de los destrozados. En poco tiempo, el Aero Club Rosario retorna a su casi normal actividad y, en pos de los fines perseguidos hacia el progreso de la Naciòn, inaugura una línea privada de correo aéreo el 22/01/1927 entre nuestra ciudad y la entrerriana Victoria.

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Sin embargo, la situación económica y política nacional empeoraba cada vez más, la ayuda que no llegaba, las máquinas que no estaban en óptimas condiciones, los pioneros de la inauguración que se fueron desparramando por otros lados, la Revolución del 1930 que incautó por Fuerza Aérea la mejor aeronave del club (Curtís Meteor reconstruido) y que se estrello contra uno de los hangares destruyéndolo y llevándose la vida del piloto, aceleraron la caída definitiva del club cerrando sus puertas en 1931.

Con un espíritu aeronáutico renovado, y tras 7 años de inactividad, el 04/05/1938 convino la segunda fundación del AERO CLUB ROSARIO, situado en el predio de Fisherton, sede del actual Aeropuerto Internacional de Rosario. Sin embargo, se considera esta clausura como un tiempo de letargo en el que el Viejo Aero Club resuje. Comienza así sus operaciones con la habilitación “5B5” otorgado por la Dirección General de Aeronáutica Civil quedando librado el aeródromo al servicio público nacional e internacional. Retomándose la escuela de vuelo, nuevas actividades aeronáuticas se sucedieron: festivales aéreos, el primer concurso de aeromodelismo, la adquisición de nuevos aviones, ilustres visitas, viajes aéreos regulares a Victoria-Entre Rios, etc.

Con el veloz desarrollo de la aviación comercial, la expropiación de los terrenos donde se desarrollaban las actividades del Aero Club, dio lugar a Aerolíneas Argentinas y a Ala Austral para poder desarrollar sus operaciones en un futuro “gran aeródromo” que sería construido. Todo esto, derivó en la difícil situación de que entre los años 1968 y 1970 el Aero Club tuviera que trasladar sus instalaciones al actual predio de Alvear, terreno del Estado en manos de la Fuerza Aérea Argentina.

Han pasado unos 46 años de encontrarnos establecidos en el Aeródromo de Alvear y más de 76 años de la segunda fundación y casi 100 años del comienzo de esta aventura aeronáutica impulsada por Rouillón. A lo largo de todos estos años, sus miembros han hecho enormes esfuerzos para superar nuevas dificultades e inconvenientes; enfrentándose con nuevos desafíos y desarrollado proyectos que atañen tanto a sus integrantes como a la comunidad en general, estando siempre presente en la formación de pilotos y en la gestión del desarrollo de la aviación civil Argentina.


Bibliografía.

Nicolas E. De Vita, Acercamiento a la historia del Aero Club Rosario, Rosario, Impresiones Módulo, mayo de 1988.